Tomamos las calles. Éramos pocos, siempre los mismos quince o veinte afectados. No había banderas, no había focos, no había cámaras esperándonos. Pero salíamos igual, porque quedarnos en casa era aceptar la estafa. Éramos ciudadanos normales enfrentándonos a bancos gigantes y a políticos que miraban hacia otro lado. Gritábamos por los que no podían, por los abuelos engañados, por las familias arruinadas, por nosotros mismos. No salimos para ganar. Salimos para no rendirnos.
Éramos pocos, siempre los mismos quince o veinte afectados. No había banderas, no había focos, no había cámaras esperándonos.
Pero salíamos igual, porque quedarnos en casa era aceptar la estafa. Cada manifestación era un acto de dignidad.
Nos dábamos un baño de multitud aunque supiéramos que no lo era.
Porque cuando has perdido tus ahorros, tu tranquilidad y la confianza en el sistema, no necesitas ser miles para tener razón.
Ahí estábamos, con nuestra bandera de 16 metros, donde estaban representados la mayoría de los bancos y cajas culpables de la situación que estaba padeciendo más de un millón de familias en España con la crisis de las hipotecas y los swaps. Todo ilegal, al amparo de una clase política al servicio de la banca. Dale a tus clientes una razón para hacer negocios contigo.
Ahí estábamos, desplegando una bandera de 16 metros en la que aparecían los bancos y cajas responsables de que más de un millón de familias en España sufrieran las consecuencias de la crisis de las hipotecas y los swaps, mientras ya se estaban ejecutando miles de desahucios. Una situación ilegal, sostenida y protegida por una clase política al servicio de la banca.
Hola compañeros de fatigas, "Tomamos la calle" otra vez, se consolida el 15M, mas de 1.000 ciudades en todo el mundo toman la calle, en Barcelona pasamos de los 350.000 manifestantes, en Madrid no se cabía, "no hay partidos políticos", solo gente indignada con políticos y banqueros.
Un saludo Joaquin de Pallejá.
Hola compañeros de fatigas, "Tomamos la calle" otra vez, se consolida el 15M, mas de 1.000 ciudades en todo el mundo toman la calle, en Barcelona pasamos de los 350.000 manifestantes, en Madrid no se cabía, "no hay partidos políticos", solo gente indignada con políticos y banqueros.
Un saludo Joaquin de Pallejá.
Parece que cada atropello a los derechos humanos, cada genocidio —como el de Gaza—, y cada paso de las extremas derechas nos pillan siempre en Babia, mientras se sube al podio a los mismos de siempre. Da igual que sea un premio “literario” de una gran editorial o un premio internacional que, hasta hoy, ha distinguido a 911 hombres frente a solo 65 mujeres.
De eso va mi libro La otra cara del Nobel: de quién decide, a quién se premia y a quién se silencia. Porque los premios no siempre hablan de mérito; muchas veces hablan de poder.
Copyright © 2026 Joaquin Galvez - Todos los derechos reservados.